9 de diciembre de 2009
Juro que ya no te extraño, que ya no te quiero, que ya no te necesito. Fue tan fácil quererte, me dejaste el camino libre a vos. Y también hiciste lo mismo para que deje de hacerlo. Me quedará la angustia de saber que creí cada palabra que salió de tu boca, cuando se hacía obvio que eran mentiras. Pero si consideré haber crecido cuando te tuve, esto es mucho mejor. Yo pensaba que cuanto más subiera, el golpe iba a endurecerse. Subí hasta la cima, o al menos hasta el tope que yo me había puesto. Pero fue tan leve la caída. Gracias por tanto, y por dejar de existir para mí, era lo que necesitaba mi vida para llenarse de paz.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario